La didáctica como medio para la transformación educativa y social
La paso de la didáctica
Intentar conceptualizar la didáctica nos enfrenta ante un primer reto. Los distintos enfoques existentes, una terminología (enseñar, aprender, instruir, educar etc.) con significados no consensuados definitivamente en el campo educativo, la ambivalencia sobre la cientificidad de la disciplina, entre otras consideraciones, nos sitúan en una esfera de una enorme complejidad.
Los primeros indicios de la Didáctica se localizan en los filósofos de la Antigua Grecia que a pesar de no referirse directamente al término didáctica se ocupan de la educación como el arte que prepara para la vida.
Históricamente la didáctica se ha asociado estrechamente con la instrucción. Bajo este mismo criterio Comenio se refiere a la didáctica en el Tratado de Didáctica Magna. Por primera vez en la historia se le otorga el carácter de disciplina, además de unas funciones determinadas: organizar la enseñanza y su metodología. Pero su concepto se alarga a lo largo de los siglos y aún hay quien lo utiliza.
En la actualidad el término didáctica ha ido variando y a pesar de que pareciera que ha dejado de asociarse al concepto de arte e instrucción, el peso de la historia se sigue observando en dos definiciones que encierran dos miradas diferentes sobre un mismo vocablo: una más centrada en la enseñanza como instrucción y otra más centrada en la enseñanza como aprendizaje, como orientación o acompañamiento durante un proceso.
La didáctica se ocupa en parte del qué enseñar, pero mayoritariamente sobre cómo enseñar y lo hace identificando la forma de cómo se aprende.
Se apoya en otras disciplinas como son la biología (que nos aporta conocimientos acerca de las fases evolutivas y necesidades biológicas de los aprendices) la psicología (que nos aporta conocimientos acerca de la forma en que los estudiantes adquieren los aprendizajes y en los elementos que favorecen o obstaculizan su adquisición) la sociología (que nos aporta conocimientos acerca de las necesidades sociales del contexto en el que se ubica la acción de enseñar y aprender) la filosofía (que aporta un papel reflexivo al acto de educar) y en estos últimos años, también la neurociencia (que nos aporta conocimientos sobre el comportamiento de nuestro cerebro en el logro de los aprendizajes).
Inmersos en la práctica educativa, hoy día, la didáctica se plantea comprender los procesos que suceden en la enseñanza-aprendizaje, teniendo en cuenta todos los factores intervinientes: los contenidos, los objetivos, los momentos, el contexto y su influencia, los materiales, la forma de aprender, la individualización etc., con la finalidad de diseñar los mejores métodos y de lograr el crecimiento integral de la persona que aprende, es decir, tanto el crecimiento académico o intelectual como el crecimiento personal.
Pero esos procesos de aprendizaje tienden a ceñirse a un contexto escolar, de educación formal, muy unida a las intenciones diseñadas en un currículo que designa u orienta unos conocimientos. De hecho, no es hasta finales del siglo XX que se incorporan los valores y las actitudes en los programas educativos.
El docente, como responsable de la acción de educar se infunde de creatividad y de una didáctica abierta y heterodoxa que le permite despreocuparse por las normas rígidas y estáticas que le dirigen todas sus intervenciones. La acción de enseñar y aprender nunca puede ser rígida ni estática.




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